01/22/12 - 6:38

FRASES

Cienfuegos. Cuba. 2008
Montevideo. Uruguay. 2011

Entré en la adolescencia entre frases prohibidas del Mayo del 68 y los movimientos hippies y pacifistas americanos. En la memoria me ha quedado una bastante obvia que es la "Haz el amor. No la guerra" y otra más difusa sobre colgar a los burócratas con sus propias tripas, o algo así. Pero la que más me ha marcado de aquella étapa de mi vida estaba en el slogan de uno de los cuatro fotógrafos profesionales que había entonces en Torrelavega.

Se llamaba Billy y su slogan era: "No soy el mejor, pero soy bueno". Me pareció que más que un fotógrafo era un filósofo y que el equilibrio que tenía entre la honestidad y la vanidad era el adecuado para ir por la vida sin ser un imbécil. Nunca se me olvidó e intento aplicarlo siempre que puedo.

Más adelante me he ido encontrando todo tipo de frases-slogan más o menos afortunadas y perdurables. Hasta llegar a la última década en donde los políticos y sus asesores han ido monopolizando a base de reiteraciones y absurdos los slogans más mediocres de todos los tiempos: "España va bien" "Hilillos de plastilina" "No hay crisis""Brotes verdes""No subiremos los impuestos""Nosotros, los normales""Sabemos como hacerlo"..., etc.

Cuando esto de las frases ingeniosas cargadas de contenido, que intentan definir una realidad o una declaración de principios, parecía que tocaba a su fin. Surgen en las redes sociales cientos de nuevas frases cada día. Creo que ha sido desde después del verano, al menos así lo siento yo, cuando cientos o miles de internautas bombardean al personal con imágenes de carteles ingeniosos o grandes frases de importantes personajes de la historia que parece que estás sacadas de un libro de frases célebres del VIPS.

He observado que no se mantiene ninguna porque ya no existe ese código de reiteración e insistencia del pasado y que tan bien conocen los políticos.

Quiero participar en este proceso con estas dos imágenes por dos razones: La primera para sentirme integrado en la tribu y la segunda porque una de ellas me parece tan pragmática que me da la sensación que, por desgracia, define un signo de los tiempos. Y la otra porque si no me la llego a encontrar en Montevideo, estaría completamente seguro que es ese el gimnasio donde se entrenan los miembros del nuevo gobierno.

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